Me he acostumbrado,

Me he acostumbrado,
Me he acostumbrado,
(así, como quien no quiere la cosa)
a los domingos sin resaca,
al amor sin golpes
y a la gente sin doblez.
No es que mi vida sea menos emocionante:
es que las emociones son reales, son sencillas.
Y por tanto,
hacen bien.
Ana Elena Pena

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